Aunque todavía faltan por concretar algunos horarios y firmas, al menos puedo adelantar algo de información para que podáis organizaros. ¡A ver si nos vemos!
16 de abril 2008: Presentación de La Puerta Oscura. FNAC Pza España, Zaragoza. 19,30h.
22 de abril 2008: Presentación oficial SM La Puerta Oscura: Cines Grancasa, Zaragoza. (en torno a las 18,30h, pendiente de confirmar).
23 de abril 2008: Firma en Barcelona (San Jorge/San Jordi). Carpa de ABACUS: Paseo de Gracia, 19. (Junto al edificio de La Bolsa, Entre Diputación y Gran Vía). 18,00h-19,00h.
27-28-29 abril 2008: “Tour” de firmas por Salamanca, Valladolid, León y Burgos. He visitado los siguientes centros: I.E.S. de Villamayor y Fundación Germán Sánchez Ruipérez, en Salamanca; I.E.S. Zorrilla y firma en Librería Oletum, en Valladolid; Colegio leonés y Colegio Sagrado Corazón, en León; firma en las librerías Hijos de Santiago Rodríguez y Amabar, en Burgos.
31 de mayo 2008: Feria del libro de Madrid. Stand de Biblioketa, en Retiro. 12,00h-14,00h.
7 de junio 2008: Feria del libro de Madrid. Stand de SM, en Retiro. 12,00-14,00h.
8 de junio 2008: Feria del libro de Zaragoza.
Desde marzo hasta junio estoy visitando los siguientes centros de Zaragoza que han leído alguna de mis novelas: I.E.S. Santiago Hernández, Colegio Santa María del Pilar, I.E.S. Tiempos Modernos, Colegio Santa Ana, Colegio San Viator (Madrid), I.E.S. Andalán, Colegio La Anunciata, Colegio María Auxiliadora, Colegio Bajo Aragón-Marianistas, Colegio Molière, Colegio San Antonio.
Harry Potter y La Puerta Oscura compartiendo estantería. Vaya pulso (un poco desproporcionado, ¿no?).
Ahora ya está claro. Durante meses se ha especulado en torno a la razón de por qué J. K. Rowling estaba tan decidida a aprovechar la séptima entrega de su joven mago para terminar definitivamente con la saga. Viendo esas estanterías de El Corte Inglés la conclusión resulta evidente: Rowling estaba al corriente de la llegada a las librerías de La Puerta Oscura, y atemorizada ante semejante pulso literario ha preferido eludir un enfrentamiento que no podía ganar, jeje. Finalizando la saga, no tendrá entonces que combatir con la 2ª y 3ª parte de La Puerta Oscura. Pero cuidado con matar personajes, J.K. Rowling, en la construcción de ese desenlace; porque es precisamente en el mundo de los muertos donde mejor se desenvuelve Pascal, el prota de La Puerta Oscura.
Ahora me dejo de bromas y me pongo serio: muchas gracias a todos por esa primera apuesta que supone adquirir La Puerta Oscura. Las ventas van muy bien y estoy recibiendo muchos correos electrónicos -que procuro contestar con bastante puntualidad- con comentarios muy positivos de lector@s. Incluso ya se ha creado un foro sobre la novela (mi agradecimiento a su joven administrador, a quien espero conocer en Madrid), que está dando sus primeros pasos -os animo a que la visitéis y participéis en ella- y cuya dirección ya he incluido en los links de esta web (http://la-puerta-oscura.mi-web.es/foro/index.php).
Escribo para hacer disfrutar al lector, y nada hay más estimulante que poder comprobar que, de momento, estáis disfrutando de La Puerta Oscura como lo hice yo mientras construía sus páginas. Soñad esa historia, enriquecedla con vuestra imaginación.
Lo he repetido muchas veces: me parece muy valioso el poder compartir con todos vosotros/as la experiencia de leer mis libros y conocer de primera mano vuestras opiniones, sugerencias… etc. Eso no tiene precio para un autor. Confío en que podamos ir conociéndonos en las diferentes firmas que se preparan y que pronto os comunicaré desde aquí.
Un abrazo “oscuro”. Y a seguir leyendo…
Hace unos días me llegó por mensajero el primer ejemplar de la edición. Suena a tópico, pero el tener entre las manos, por fin, la novela editada, me sigue produciendo una íntima emoción. Pero es que, además, hay que reconocer que la novela ha quedado espectacular. El tipo de papel, los esqueletos con un ligero relieve, el marcapáginas en forma de verja gótica… ¡Y, sobre todo, la historia contenida en ella!
El próximo lunes 10 de marzo ya estará en todas las librerías. Comenzará así la verdadera aventura, la de los lectores…
Como homenaje a un maestro, os dejo un texto de H. P. Lovecraft donde explica por qué se dedicó a escribir historias inquietantes…
NOTAS SOBRE EL ARTE
DE ESCRIBIR CUENTOS FANTÁSTICOS
H. P. Lovecraft
La razón por la cual escribo cuentos fantásticos es porque me producen una satisfacción personal y me acercan a la vaga, escurridiza, fragmentaria sensación de lo maravilloso, de lo bello y de las visiones que me llenan con ciertas perspectivas (escenas, arquitecturas, paisajes, atmósfera, etc.), ideas, ocurrencias e imágenes. Mi predilección por los relatos sobrenaturales se debe a que encajan perfectamente con mis inclinaciones personales; uno de mis anhelos más fuertes es el de lograr la suspensión o violación momentánea de las irritantes limitaciones del tiempo, del espacio y de las leyes naturales que nos rigen y frustran nuestros deseos de indagar en las infinitas regiones del cosmos, que por ahora se hallan más allá de nuestro alcance, más allá de nuestro punto de vista. Estos cuentos tratan de incrementar la sensación de miedo, ya que el miedo es nuestra más fuerte y profunda emoción y una de las que mejor se presta a desafiar los cánones de las leyes naturales. El terror y lo desconocido, están siempre relacionados, tan íntimamente unidos que es difícil crear una imagen convincente de la destrucción de las leyes naturales, de la alienación cósmica y de las presencias exteriores sin hacer énfasis en el sentimiento de miedo y horror. La razón por la cual el factor tiempo juega un papel tan importante en muchos de mis cuentos es debida a que es un elemento que vive en mi cerebro y al que considero como la cosa más profunda, dramática y terrible del universo, El conflicto con el tiempo es el tema más poderoso y prolífico de toda expresión humana.
Mi forma personal de escribir un cuento es evidentemente una manera particular de expresarme; quizá un poco limitada, pero tan antigua y permanente como la literatura en sí misma. Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques añosos, la maravilla de fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros -Poe, Dunsany, Arthur Machen, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos- e insignificantes aficionados, como yo mismo.
TRILOGÍA “LA PUERTA OSCURA”… COMIENZA LA CUENTA ATRÁS
54 Comentarios Publicado 19 Febrero, 2008 en General
LANZAMIENTO NACIONAL: 6 de marzo de 2008.
Editorial: SM.
Tirada inicial: 65.000 ejemplares.
www.lapuertaoscura.grupo-sm.com (operativa a partir del 10 de marzo de 2008)
Imagina siluetas de tumbas en la penumbra, el quejido helador de una losa deslizándose sobre la piedra hasta caer al suelo, entre la tierra removida. Todo bajo el resplandor metálico de la luna llena.
Imagina la noche extendiendo sus sombras amenazadoras sobre viejas mansiones de puertas rechinantes, sobre oscuros callejones que atraviesas a paso rápido, mientras notas el golpeteo inquietante de tus propias pisadas. Y su eco. No hay nadie cerca, estás solo. O a lo mejor no. Un ruido seco acaba de dejarse oír en las proximidades, una interferencia que no encaja con el desolado paisaje urbano que te rodea. ¿Hay alguien ahí?¿Hay algo ahí?
Escuchas el viento gemir, agitar las ramas susurrantes de esos grandes árboles cuyas siluetas retorcidas parecen inclinarse sobre ti, extendiendo sus extremidades nudosas para atraparte y hacerte desaparecer. Para siempre. Sin testigos.Vuelves a percibir un ruido, esta vez más cerca. Y ese olor extraño y repugnante que te alcanza en oleadas sinuosas. Olor a corrupción, a carne putrefacta.Y sientes miedo. Presientes que la muerte viene a buscarte, ha enviado a un tenebroso emisario. Comienzas a sudar. Te encontrará. No puedes esconderte de la muerte.Queda todavía tanto hasta el amanecer…Esta es la atmósfera que se respira en La Puerta Oscura. Llega la noche, momento de adentrarse en esta historia, de iniciar la lectura de sus páginas y con ella un remoto viaje de pesadilla. Las aventuras que te marcan suelen describir largos trayectos, pero ninguno como este. Nadie puede concebir una distancia mayor, más infinita, que la que separa la vida de la muerte.Y, no obstante, ese es el viaje que se dispone a hacer, sin saberlo, el joven protagonista de La Puerta Oscura: Pascal. A quien conocerán como el Viajero.
Una ruta por la oscuridad, por las regiones más inhóspitas que ningún vivo puede visitar. El camino del Infierno, la senda de los Condenados. Un horizonte lúgubre que obligará a Pascal, a sus quince años, a enfrentarse no solo a peligros desconocidos sino a sus propios miedos. Desde su verdadero mundo, el joven contará con la ayuda de algunos amigos y de una extraña vidente. Pero en su persecución del Mal tendrá que adentrarse solo en la noche eterna, allí nadie puede acompañarle.Tampoco puede eludir su destino. Días antes, al atravesar de forma accidental La Puerta Oscura, un oculto umbral que comunica con las tinieblas, ha adquirido la condición de Viajero entre mundos. Y eso no tiene vuelta atrás. Pascal descubrirá, a lo largo de ese periplo irreal al que se ve arrastrado, criaturas, paisajes y riesgos que nunca imaginó. Ni en sus más terribles pesadillas.
Cuando uno se embarca en esa extraña y solitaria aventura de construir una historia, la propia tarea de avanzar página a página puede servirte de excusa para no afrontar una cuestión muy delicada: el final. ¿Cómo acabar la narración?
Y no me refiero a si debe ser un final abierto o cerrado. Me refiero a si debe ser un final feliz, o uno triste. Feliz o no feliz, esa es la cuestión. ¿Qué pide la narración? ¿Qué necesitas tú, como autor? ¿Qué necesitará el lector que te ha acompañado a lo largo de tantas páginas?
El final, difícil disyuntiva. Se trata de una incógnita inexorable, una suerte de espada de Damocles que se cierne sobre todo el que tiene la osadía de iniciar un cuento, un relato, una novela. Puedes ganar tiempo, sí, pero cada párrafo que terminas te aproxima de modo simultáneo al final de tu obra y al momento de tomar esa decisión que has estado rehuyendo: cómo cerrar la historia, qué decir en la última página. El lector se convierte en un jurado inquieto, invisible aunque presente, que aguarda a recorrer con la mirada tus últimas palabras para juzgar el texto en su conjunto.
Todo te lo juegas en ese último tramo.
A mí lo que me suele pedir el cuerpo son finales esperanzadores, pero entiendo al lector que exige un final imperfecto (no en el sentido de la construcción) para poder creérselo. Hay quien recrimina en los finales felices una inaceptable falta de verosimilitud, y es cierto que la vida real, en ocasiones, nos envuelve con un halo de drama, de tragedia. Y a veces no se cumplen los sueños, y la muerte nos sorprende a la vuelta de una esquina. Eso es real, claro, como el dolor o la soledad; pero también lo es el episodio acidental de suerte, la reconciliación de una pareja, la enfermedad que se vence contra todo pronóstico. Cualquier desenlace cabe en la vida, y por eso mismo cabe cualquier final, siempre y cuando se respete la coherencia del texto. Si todo ello se adereza con una pizca de sorpresa, pues mejor que mejor.
Todo es creíble, en definitiva. La realidad supera a la ficción, en ambos extremos; en lo trágico y en lo cómico (A veces se confunden, y uno no sabe si reír o llorar).
En la vida nada tiene -por fortuna- tonalidades tan puras como el bien y el mal, en cualquier caso. En mi nueva novela, a la hora del final, he preferido ampararme en esa riqueza de matices que presentan siempre los acontecimientos.
Aunque yo lo tenía fácil. En el caso de La Puerta Oscura, no se trataba de un final, sino de un “hasta pronto”. Es lo que tienen las trilogías.
Cementerio de Pére Lachaise, París.
La trilogía en la que estoy trabajando lleva por título “La Puerta
0scura”, y el primero de los libros -”El Viajero”- saldrá para febrero o marzo de 2008 con la editorial SM.
Aunque de corte fantástico, tuve claro desde el principio que no quería ubicar la trama en un mundo de elfos, dragones y enanos, puesto que ya hay autores que han creado -y muy bien, por cierto- mundos con tales criaturas (y no me refiero a Tolkien, ya consagrado como clásico).
La primera cuestión a abordar, entonces, consistía en dónde localizar la acción. Al final, y como no podía ser menos dada mi tendencia hacia lo siniestro, elegí el mundo de la muerte, aunque vinculado, eso sí, a la realidad de los vivos.
En un principio uno puede pensar que tal decisión no resulta precisamente original; ahí tenemos pelis como Ghost, el sexto sentido, Los otros… O la infinidad de trabajos sobre mansiones encantadas. ¡Incluso Bitelchus o Casper!
En cuanto a narraciones escritas, no me resisto a mencionar la “vuelta de tuerca”, de Henry James. Pero, en realidad, en esas historias no se construye el mundo de los muertos, sino que se obliga a los difuntos a aparecer en la realidad de los vivos. Que no es lo mismo. Al final todo se limita a la presencia, espiritual o física, de algún ente que aterroriza/divierte a los que todavía respiran.
Otra opción era sembrar nuestra realidad de putrefactos zombies, al estilo del maestro George A. Romero, convirtiendo el terror en puro gore. Tampoco ese planteamiento me interesaba por insuficiente.
Tim Burton, en “La novia cadáver”, llega algo más lejos (el prota sí
visita el hogar de los muertos), pero se limita a poner unos cuantos
huesos en esa otra dimensión de los fallecidos y vuelve enseguida al
mundo de los vivos.
Yo me planteaba una meta más ambiciosa en cuanto a ambientación: crear un auténtico mundo de los muertos, y que la historia de La Puerta Oscura se desarrollara sobre todo en esa dimensión: alguien vivo tenía que atreverse a cruzar el umbral entre la vida y la muerte, ¡pero para
quedarse, al menos el tiempo suficiente para intentar cumplir una misión! (Mientras en el Mundo de los Vivos seguían ocurriendo cosas, por supuesto).
Desde luego, he podido comprobar lo complejo que resulta construir un
mundo completo, la infinidad de preguntas a las que hay que dar respuesta mientras la acción continúa. La escritora Laura Gallego, hablándome de “Memorias de Idhun”, reconocía que aquel mundo que ella había creado llevaba muchos años gestándose en su cabeza. Ahora entiendo muy bien sus palabras; no se puede levantar una realidad completa en unos días, tal cometido requiere un lento proceso de maduración que dará lugar a un parto nada fácil (cesárea incluida).
¿Y cómo es ese mundo de la muerte que yo he creado para La Puerta
Oscura? No puedo adelantar detalles, prefiero que lo descubráis cuando
llegue el momento. Pero sí me permito adelantar uno de sus rasgos,
previsible: El Más Allá de mi historia es tenebroso, muy tenebroso. Y
criaturas desconocidas vagan por él, acechando alientos vivos…
Cementerio de Pére Lachaise, París.
Hablemos de cementerios, todavía bajo la ambientación lúgubre de Halloween…
En el resto de Europa pervive una cultura en torno a los cementerios muy distinta de la española. Aquí la muerte, como tema tabú, arrastra todo lo vinculado a ella hacia el olvido. Y, como prueba de ello, habría que preguntarse cuánta gente visita los camposantos fuera del día de todos los santos.
Sin embargo, en Francia, Inglaterra… los cementerios se hallan más integrados en las ciudades, en la vida cotidiana (vaya paradoja, por cierto). Se cuidan mucho -son “hermosos” como parques a pesar de lo que albergan-, e incluso figuran en las guías turísticas como lugares que merece la pena visitar. Y doy fe de que es así, no hay más que pasear por el cementerio de Pére Lachaise o el de Montmartre en París, o el HighGate en Londres. Enclaves preciosos, muy tranquilos -obviamente-, repletos de verdor, salpicados de panteones y monumentos mortuorios que constituyen auténticas obras de arte. Incluso te facilitan mapas donde aparecen señaladas las tumbas de los famosos enterrados allí. Sólo en Pére Lachaise, por poner un ejemplo, puedes contemplar las últimas residencias de Balzac, Óscar Wilde, Sarah Bernhardt, Albert Camus, Chopin, Auguste Comte, Delacroix, Jim Morrison, Ingres, Modigliani, Marcel Proust, Edith Piaf… Podría seguir bastante rato.
Poco a poco, en España se va siendo consciente del patrimonio que tenemos en esos recintos (también tenemos nuestros famosos enterrados), y algunos grupos empresariales ya están financiando la restauración y conservación de cementerios de indudable valor, como los de Poblenou y Montjuic en Barcelona (cuyas tumbas llevan la firma, en ocasiones, de gente tan importante como Gaudí). El Ayuntamiento de esa ciudad incluso ha editado un tríptico sobre un recorrido turístico por ellos.
Muchos de esos recintos son enclaves antiquísimos (el de Zaragoza se inauguró en torno a 1830, pero en España tenemos cementerios del siglo XVII, por ejemplo). Sin duda ese tipo de lugares siempre tendrán encanto para los aficionados a lo gótico y lo esotérico, sobre todo por la noche.
Pero más allá de ese tipo de estéticas y aficiones, hemos de aprender a valorar y normalizar la compañía de esos jardines que aglutinan las moradas definitivas. Y a cuidarlos. Son parte de nuestra historia, un atisbo del pasado encajado entre la vida.
Y, desde luego, un escenario perfecto para mis historias. Por supuesto.
Queridos amigos:
Esto no puede ser. Sois muchos los lectores que me escribís a mi dirección de correo electrónico y -aunque procuro contestaros a todos- la verdad es que tengo esta página muy abandonada. Por eso he decidido poner como título “Punto de partida” a esta nueva entrada mía. A partir de ahora, me comprometo a ir actualizando con razonable frecuencia mi página, para que podáis estar al corriente e intervenir.
El momento elegido para esta “confesión-compromiso”, 28 de octubre, no es casual: se aproxima Halloween, la presunta fecha en la que se supone que iba a llegar mi nueva novela a las librerías. Y es que Halloween resultaba muy oportuna para eso, ya que, como sabéis, mi nuevo libro trata sobre la muerte. A pesar de ello, las circunstancias -¿El Destino?- han obligado a retrasar tan magno acontecimiento (qué modesto soy), que se traslada al primer trimestre del 2008. No pasa nada; como dijo el filósofo, “la espera es parte del placer”.
Lo único que pido es que la salida de mi novela no coincida con la última entrega en español de Harry Potter, por consideración hacia la Rawling; la “pobre” mujer no iba a vender apenas ejemplares, en ese caso.
De todos modos, y cuestiones comerciales aparte, lo más importante es que la novela está terminada y entregada a la editorial, lo que por lo menos me permite descansar un poco. Os daré más detalles en mi próximo comentario, que escribiré la noche del 31 de octubre… mientras me visitan los espíritus de los muertos (a ver si alguno tiene el detalle de dictarme una nueva historia, ¡soy todo oídos!).
Aunque un día antes de esa velada fantasmagórica, tendrá lugar mi cumpleaños. Si es que todo son presagios…
Un abrazo

Los rayos de sol delatan una telaraña en este antiguo panteón. La luz también alcanza a la muerte
Bueno, después de mucho tiempo sin actualizar los textos, y a pocos días de haber empezado a escribir mi nueva novela (aunque ya llevaba varios meses trabajando en ella, ¿eh?) me propongo también iros dando noticias desde aquí.
Empezar a escribir un libro siempre es duro, aunque estés a rebosar de la ilusión que siempre supone empezar una nueva aventura. Los personajes aún no está del todo perfilados, ni el ritmo cogido… Pero eso forma parte del misterio de crear una historia. ¡Todo es posible!
Puedo adelantaros que he estado en París buscando localizaciones inspiradoras y haciendo muchas fotos. Como -para variar, ya me conocéis- la ambientación va a ser bastante fúnebre, os adjunto una foto que hice en el cementerio de Pére Lachaise, donde está enterrado, entre otros, Óscar Wilde.

Loarre.
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Puedes escribir a: cuentame@davidlozano.net
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